
La salida de una propiedad horizontal vertical se basa en una cadena de bloqueos técnicos, jurídicos y fiscales que la simple lectura del artículo 28 de la ley del 10 de julio de 1965 no es suficiente para anticipar. Aquí detallamos los puntos de fricción reales, aquellos que alargan los plazos y generan costos adicionales evitables.
Plusvalías latentes y fiscalidad de la salida de una propiedad horizontal vertical
La salida por recompra de décimas a menudo se prefiere porque es más rápida que una disolución total. Sin embargo, desencadena un evento fiscal frecuentemente subestimado. Para saber más, consulte salir de una propiedad horizontal vertical con Immopedia.
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El copropietario saliente que recompra las cuotas de los otros lotes para reconstituir un inmueble en plena propiedad realiza, a efectos de la administración fiscal, una transmisión a título oneroso. Los derechos de transmisión se aplican sobre el valor de las décimas adquiridas, no sobre el valor global del bien.
El cálculo de la base imponible puede, sin embargo, ser impugnado por el servicio de publicidad inmobiliaria si la evaluación adoptada se desvía significativamente de los precios del mercado local.
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La trampa más común se refiere a la plusvalía latente sobre las partes comunes recompradas. El vendedor de décimas es responsable de la plusvalía inmobiliaria calculada a partir del precio de adquisición inicial de su lote, con la deducción por duración de tenencia incluida.
En una propiedad horizontal vertical antigua, el precio de adquisición histórico a veces es inencontrable o irrisorio, lo que inflaciona mecánicamente la plusvalía imponible.
Según el boletín mensual de la FNAIM de abril de 2026, la salida individual por recompra de décimas es aproximadamente dos veces más rápida que una disolución total, pero expone a costos fiscales adicionales si el reglamento de propiedad horizontal no contiene una cláusula de rescisión que permita enmarcar la valoración de los lotes.
Para aquellos que desean salir de una propiedad horizontal vertical con Immopedia, el primer paso consiste precisamente en verificar la existencia de esta cláusula antes de cualquier negociación sobre las décimas.

Reevaluación de las décimas residuales: el punto de bloqueo técnico
Una vez que se ha tomado la decisión de escisión, la redistribución de las décimas entre los copropietarios restantes constituye el primer factor de retraso. El estudio de la ANIL fechado el 28 de febrero de 2026 documenta bloqueos de seis a doce meses relacionados con peritajes geométricos impugnados por los vecinos.
El problema radica en el método de cálculo. Las décimas no reflejan la superficie, sino la utilidad relativa de cada lote, según los criterios establecidos por el reglamento de propiedad horizontal original. Retirar un lote del perímetro obliga a recalcular esta utilidad para todos los lotes restantes, lo que modifica la distribución de los gastos generales y de los gastos especiales.
El topógrafo experto designado produce un estado descriptivo de división modificativo. Recomendamos hacer intervenir a este profesional antes de la votación en la asamblea general, y no después, para que los copropietarios voten con conocimiento de causa sobre la nueva tabla de distribución.
- Verificar que el estado descriptivo de división actual es conforme a la configuración real del edificio (extensiones, trabajos no declarados).
- Obtener un diagnóstico estructural que confirme la independencia física del lote saliente (redes de agua, evacuaciones, acceso privativo).
- Cuantificar los trabajos de separación de las partes comunes (techo, fachada, canalizaciones compartidas) antes de cualquier votación.
- Anticipar la modificación del reglamento de propiedad horizontal mediante escritura notarial, con publicación en el servicio de publicidad inmobiliaria.
Mediación obligatoria y votación en asamblea general
Desde 2025, una mediación previa gestionada por las cámaras departamentales de notarios es obligatoria antes de cualquier procedimiento de salida de una propiedad horizontal vertical. Esta etapa tiene como objetivo formalizar un acuerdo amistoso y evitar litigios judiciales, particularmente frecuentes en las pequeñas propiedades horizontales donde las relaciones entre vecinos están deterioradas.
La mediación se centra en tres puntos: la valoración de las décimas, la distribución de las deudas eventuales del sindicato de copropietarios, y la asunción de los trabajos de adecuación del edificio restante. El mediador notarial redacta un acta que, en caso de acuerdo, sirve de base al proyecto de resolución sometido a la asamblea general.
Mayoría requerida y estrategia de votación
La escisión de la propiedad horizontal requiere una votación por mayoría del artículo 25 (mayoría absoluta de todos los copropietarios). En caso de fracaso, es posible una segunda votación por mayoría simple del artículo 24 si el proyecto ha obtenido al menos un tercio de los votos en la primera ronda.
En las propiedades horizontales verticales de menos de diez lotes, la tendencia observada desde 2024 muestra un aumento en las solicitudes de disolución completa. Los copropietarios a menudo prefieren poner fin al sindicato en lugar de soportar la redistribución de los gastos sobre un número reducido de lotes.
La disolución total requiere unanimidad, lo que la hace teóricamente más difícil. En la práctica, las pequeñas propiedades horizontales lo logran más fácilmente que las grandes.

Saldo de cargas y cierre del sindicato de copropietarios
El administrador debe establecer un estado de cuentas a la fecha efectiva de la salida del lote. Las cargas llamadas pero aún no vencidas siguen siendo adeudadas a prorrata del período de disfrute de las partes comunes. El fondo de obras (anteriormente fondo Alur) no es reembolsable al copropietario saliente, salvo disposición contraria del reglamento de propiedad horizontal.
La publicación del acto modificativo en el servicio de publicidad inmobiliaria cierra formalmente el procedimiento. Observamos que este plazo de publicación, a menudo descuidado en los calendarios previsionales, añade varias semanas al proceso global.
- Solicitar al administrador un estado datado completo antes de la firma del acto notarial de salida.
- Verificar la ausencia de procedimiento contencioso en curso que involucre al sindicato, que podría comprometer la responsabilidad del lote saliente.
- Conservar una copia del reglamento de propiedad horizontal modificado para cualquier reventa posterior del bien que se ha vuelto independiente.
La salida de una propiedad horizontal vertical sigue siendo una operación que se extiende por varios meses, rara vez menos de seis. El factor determinante no es la votación, sino la calidad del expediente técnico presentado previamente. Un estado descriptivo de división impugnable o una evaluación fiscal aproximada son suficientes para hacer que un proyecto amistoso se convierta en un litigio largo y costoso.